jueves, 23 de junio de 2011

Para leer escuchando de The Dead Weather



“Sólo porque me atrapaste, no quiere decir que sea un pecado”

De manera evidente mientras él toca su guitarra, la costura de su pantalón se marca. Hay tanta tensión sexual en el escenario que parece que las tablas se levantan
Él toca como si tuviese que sacar algo inexistente, pegando su boca en el micrófono,  haciendo perceptible  la humedad, la de su boca con la de ella que nunca se juntan.
Ambos cantan la canción, un sexo auditivo, carente de tacto, separado por los instrumentos.  Una orgía audible.  Y los espectadores sacudidos por una guitarra acuosa, por las voces rasgadas que se encuentra en un aparato, que media, que los separa a ellos pero hace a otros parte del acto.

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