jueves, 7 de julio de 2011

Por si alguna vez lo olvido

 Tengo que sacarme del sistema una idea:

Yo no sería ni la mitad de persona que soy, si mis padres no me hubiesen entregado recuerdos de infancias como este:
Cinco años, peñas familiares en la casa de San Miguel, mis tíos y amigos de mis papás, todos con sus instrumentos y sus voces, cantando las canciones que estaban prohibidas, porque los milicos desconfiaban de todo lo que fuera “andino”. Y puedo recordar como sentía la felicidad envolvente cuando cantaban: “Pregón para iluminarse”, porque ellos querían que se bailara en las calles, y se alumbrara la tierra negra, y que el amor chorreara de los escritorios.

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